Angela Fiorenza | Morir a lo Viejo Abrazar lo Nuevo
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Morir a lo Viejo Abrazar lo Nuevo

El mundo cambia frente a nuestros ojos y podemos elegir la manera de fluir y de surfear esta gran ola de transformación. El momento presente nos invita cada día con más vehemencia a morir a lo viejo para darle cabida a todo lo nuevo que viene cuando soltamos, saltamos y nos permitimos fluir. Hoy no tiene sentido continuar nadando contra la corriente ni peleando con lo inevitable. La realidad es la realidad y es en este nuevo panorama de cambio, incertidumbre y vacío que estaremos moviéndonos al compás de una nueva melodía que nos corresponde danzar recordando la sabiduría de los ciclos, los mensajes de la impermanecia y la fragilidad que nos recuerda que somos fugaces.

El cambio es irónicamente lo único constante. Es un ejercicio natural de nacimiento y muerte. Lo vemos todos los días en la naturaleza y los ciclos que continuamente nos han hablado para recordarnos que todo nace, cumple un propósito y cambia hacia nuevas experiencias. La energía se transforma y todo a nuestro alrededor es vida en movimiento que se recrea y se expande sin pausa. A veces no evidenciamos los cambios porque acontecen de manera silenciosa, como el pasto que crece, la flor que nace, el movimiento de los planetas, la semilla germinando en la oscuridad de la tierra fértil…

Hoy el cambio no se revela de manera sutil, viene con fuerza para que lo podamos finalmente escuchar con su verdadero mensaje de transformación y de la necesidad urgente de un cambio para poder continuar el camino de una nueva frecuencia que abrirá los portales a corazones abiertos, almas despiertas y seres dispuestos a renacer después de una muerte posiblemente traumática pero necesaria. Morir sin duda es doloroso y una experiencia compleja con miles de matices y revelaciones por momentos difíciles de aceptar y reconocer que se exacerban con la culpa, los reproches y el arrepentimiento de aquello que no fue. Cada lágrima de esa muerte, es la evidencia líquida de la tristeza, el apego y la aflicción que debe salir por algún lado, lavando y purificando con su curso lo que ya se debe ir.

Morir a lo viejo es una invitación profunda a soltar desde la gratitud todo aquello que no puede continuar sosteniéndose en tu vida. Implica mirar muy adentro para reconocer sin ego y sin miedo aquello que ya debe liberarse y vaciar con intención lo que ya no puede continuar. Es una lección profunda de desapego, de aceptación y de

confiar que todo pasa por un propósito superior. Es permitir que ese vacío que inevitablemente quedará, se llene con todo lo nuevo que viene para ti y que te pertenece cómo una nueva creación que corresponde por frecuencia integrar y experimentar. Todos estamos muriendo a aquello que era demasiado pequeño para nuestra alma, abriendo un portal inmenso de posibilidades y luz disponible para quienes estemos dispuestos a descubrir la inmensidad de nuestro ser desde nuestra humanidad y a que se revelen los verdaderos propósitos de nuestra misión.

Mucha vida se gasta en sostener lo viejo, sin llegar a imaginar las bendiciones que vienen en camino cuando te atreves a soltar y a aceptar lo inevitable. El mundo que actualmente estamos conociendo, viene con una nueva energía y trayendo consigo un mensaje de renovación, de reinvención, de volver a la esencia. Sin duda una gran oportunidad y un regalo que hay que abrir sin expectativas pero con enorme gratitud. Esta nueva experiencia viene cargada de sorpresas, de oportunidades, de sanación, de bendición, de ver luz donde antes veías oscuridad. Se abren caminos donde creías que no existían vías y pequeños grandes milagros comienzan a ser parte de tu presente. Morir a lo viejo invita a abrazar lo nuevo, a aceptarlo y a permitir que nazcan habilidades, talentos, relaciones, oportunidades que pertenecen a el nuevo tu que está comenzando a ver la luz y a la nueva frecuencia que estás emanado.

No consumas energía en sostener lo viejo, invierte tu energía, tu creatividad y tu fuerza interior en construir lo nuevo desde un lugar sagrado cargado de fe, de auto estima, de reconocimiento de tus fortalezas y del infinito poder que posees cuando te atreves a recordar quién eres. Confía en que la vida no te daría un reto que no seas capaz de superar y sin haberte dado dentro del desafío mismo, las semillas de su solución. Dedica todos los días a crear o a gestar algo que te acerque a esa nueva realidad y hacia el nuevo tu. Construye soluciones, realiza actividades diferentes y pide a la vida que comiencen a aflorar tus dones y talentos para esta nuevos senderos que comenzarás a explorar y confía en el proceso…

Es momento de crear tu nuevo mundo y de participar activamente del mundo de todos abrazando los cambios sin temor y emanando las energías renovadas de tu nueva realidad que sin duda será maravillosa si te entregas con consciencia al momento presente. Es momento de morir a lo conocido, para abrazar y darle la bienvenida a lo desconocido.

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