Angela Fiorenza | No te estás Reinventando, te estás Recordando
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No te estás Reinventando, te estás Recordando

En estos tiempos de cambios, movimientos y oportunidades, la vida nos hace un llamado inequívoco y contundente a explorar dentro de nosotros y a descubrir nuestra verdadera naturaleza ilimitada, creativa y llena de luz. Es justamente en este tipo de contextos inciertos y llenos de posibilidades que se van develando cosas de nosotros que quizás, nunca habríamos conocido de no ser por las maneras misteriosas que tiene el Universo de incomodarnos para que nos movamos a lugares donde nos vemos obligados a florecer y a sacar lo mejor de nosotros para enfrentar lo que algunos llaman adversidad.

Hay millones de realidades paralelas, todas aconteciendo en este mismo instante donde se perciben diferentes tipos de frecuencias, unas llenas de miedo y ansiedad que paralizan de alguna manera la vida y otras llenas de esperanza, fortaleza y visión de un futuro brillante que inspiran cambios y descargan potenciales llenos de oportunidad. No puedo dejar de sentirme en una estación llena de vagones y trenes con diferentes destinos, todo válidos por supuesto, pero que inevitablemente los lugares a los que llegarán, traerán diferentes realidades y manifestaciones que revelarán la vida que caminaremos en el futuro. Cada día estamos llegando a esa estación, donde con nuestras elecciones y frecuencias determinamos el rumbo de nuestra existencia en esta nueva tierra que se asoma llena de posibilidades de expansión y crecimiento a nivel individual y colectivo.

Durante esta cuarentena, hemos escuchado mucho la palabra reinvención y ha sido el término quizás más utilizado en nuestros nuevo lenguaje, convirtiéndose también en un imperativo para sobrevivir en estos tiempos inciertos. La vida siempre se ha reinventado. Se reinventa un árbol cuando talan parte de su tronco, se reinventa el agua cuando cambia de temperatura, se reinventan los atardeceres cada día para nuestro asombro… la vida es una reinvención permanente, en cada instante y nosotros hacemos parte de esa naturaleza cambiante, dinámica y perfecta. Todos los días nos reinventamos, no solo en la cuarentena o en esta etapa compleja que nos invita a mirar de una nueva manera nuestra naturaleza. Quizás lo percibimos diferente porque la vida nos ha puesto al límite y nos ha hecho movernos a lugares donde quizás nunca imaginamos transitar. Nos hemos incomodado, hemos tenido que tomar decisiones rápidas y difíciles, hemos tenido que dejar cosas muy amadas y hemos sentido incluso que nuestra percepción del tiempo es completamente diferente. Los movimientos de esta nueva tierra se sienten cada día y nos hemos visto obligados a movernos también, descubriendo que tenemos una fortaleza interior insospechada y miles de nuevos talentos y habilidades que no creíamos posible explorar. Yo más que una reinvención, prefiero llamarlo una recordación. Estamos recordando quiénes somos y estamos maravillándonos de saber que somos más de lo que alguna vez imaginamos. Siempre hemos sido infinitamente creativos, solo que estábamos acostumbrados a no tener que crear nada nuevo en una vida tranquila donde aparentemente todo ya estaba inventado. Siempre hemos sido resilientes y como humanidad hemos dado muestras muy profundas de ese espíritu guerrero que no se vence y que es capaz de conquistarlo todo. Siempre hemos sido compasivos y solidarios, solo que se nos había olvidado estar para otros mientras estábamos inmersos en nuestras propias necesidades. Siempre hemos sido luz, sólo que dejábamos ver nuestra oscuridad en un afán innecesario de sobrevivir en un mundo hostil, lleno de competencia, codicia y ambición. Siempre hemos sido todo y hemos tenido todo lo que ahora vemos floreciendo y naciendo dentro de nosotros. Todo siempre ha estado ahí, esperando el momento en que decidiéramos hacer uso de nuestros grandes talentos ocultos, de nuestra creatividad sin límites y de nuestra luz resplandeciente que es capaz de iluminar este momento y cualquier situación que se presente.

No te estás reinventando, te estás recordando y con ello un portal de descubrimientos y realizaciones se abre para que recuerdes que no existe nada que hayas creado en el Plan de tu alma, que no esté destinado a fortalecerte, a elevarte, expandirte a ti y a todos los que están junto contigo viviendo este gran momento de oportunidad individual y colectiva.  Estás también recordando los motivos que te impulsaron a venir a esta experiencia llamada vida, haciendo que tus nuevas elecciones tengan un propósito mas elevado para que ésta vez tomes aquellos trenes que te conduzcan al destino de grandeza que trazaste y que tienes el deber de realizar. Estás recordando en medio del silencio y la soledad que tienes una misión grande que cumplir y que estos movimientos seguramente despejarán la pista para que tu vuelo sea ligero y te eleve hacia los lugares donde pertenece poner tu energía, tu tiempo y tu dedicación.

No te estás reinventando, te estás recordando y al hacerlo estás rememorando que tienes una chispa divina dentro de ti que nunca se apaga porque es eterna y porque es la parte de Dios que reside en ti. Es el brillo que ilumina las oscuridades más temibles, los momentos más adversos y las noches oscuras de tu alma donde sientes que la vida te abandona, cuando en realidad te está sosteniendo mientras te conoces en todos tus colores para luego elegir con qué colores continuarás iluminando tu mundo. Estás recordando lo valiente que eres y el coraje que se requirió saltar a esta experiencia humana y la fuerza que debes tener cada mañana para enfrentar las escenas del guión que escribiste con el propósito de evolucionar en camino de regreso a casa. Estás recordando que el lugar que habitas y donde te encuentras en este tránsito, es el lugar que te acoge como un escenario perfecto para cumplir tu misión y anidar esos nuevos proyectos, cuidándote y conteniéndote mientras renace un nuevo tu. Estás recordando tu tribu, tu linaje y los protagonistas de tu historia, quienes interpretan los papeles que les corresponde para aprender, apoyarse y reflejarse en un acto de servicio y amor. Estás recordando que eres el creador de tu realidad y el alquimista de tu destino y que sólo tú puedes transformar tu mundo de maneras mágicas haciendo de tu vida un reflejo de lo que piensas, sientes, dices y haces. Estás recordando las infinitas bendiciones de tu vida, agradeciendo desde un nuevo lugar, las cosas que siempre dabas por sentadas pero que contribuían a hacer tu vida más feliz y tranquila. Hoy la gratitud se ha convertido en uno de tus grandes activos y en el detonador de más bendiciones que continuarán llegando pero que ahora honrarás de una manera diferente. Estás recordando que eres la creatividad misma expandiendo su esencia con tus actos, con tus palabras y con tus sueños manifestados, haciendo de la vida una creación maravillosa que baila a tu ritmo y con tu propia música. Estás recordando que eres parte de algo más grande y que tan solo eres una célula cuya función en mantenerse sana y llena de luz para aportar lo mejor de ti a ese gran sistema donde todos estamos conectados. Estás recordando que todos somos uno, que nos pertenecemos los unos a los otros y que estamos tejidos con hilos tan sagrados como sublimes. Recuerdas también que todo lo que haces o dejes de hacer, influirá en ese gran tejido, inspirándote a vivir una vida legendaria que contribuya a elevar ese diseño y a llenarlo de todo aquello que sólo tu puedes aportar desde tu luz única, brillante y perfecta. Estás recordando que la Madre Tierra y tu son una sola y que los reinos que te precedieron están ahí para todos de maneras armoniosas sosteniendo los ciclos y la fragilidad que habita en todos los sistemas y entidades que también son Dios. Estás recordándote como un ser soberano y digno de habitar la nueva tierra desde el poder que emana cuando todo lo tienes porque todo lo eres. Estás recordando que siempre has sido abundante no por las creaciones externas ni las posesiones materiales, sino porque eres por derecho propio un ser lleno de todo y más para vivir en plenitud y que tienes suficiente para ti, para dar y compartir. Estás recordando que no necesitas mucho para sentirte lleno y que las pequeñas cosas son verdaderos milagros que te recuerdan que respirar, amar, compartir,  besar o abrazar son los regalos más importante para atesorar en tu alma. Estás recordando lo frágil que eres y que en la vulnerabilidad radica tu grandeza y la posibilidad de ver a otros iguales a ti, descubriendo en cada mirada que cada uno tiene sus propios temores, sus sueños en pausa y el deseo de vivir y renacer desde un nuevo lugar. Estás recordando que no hay nada afuera que no tengas dentro, haciendo de ti un templo de amor, creación y manifestación que hay que honrar, cuidar, bendecir y cultivar sin pausa para en un futuro cosechar aquellas semillas que se están plantando en esta tierra fértil que se abona con las profundas enseñanzas de esta cuarentena que sin duda hará que florezca lo mejor de cada uno de nosotros. Estás recordando que este es tu viaje, tu historia y tu travesía y que mereces experimentar todo aquello que siempre has soñado sin importar los obstáculos, la adversidad o las dificultades que se presenten, las cuales nunca fueron diseñadas para entorpecer tu camino, sino por el contrario para que encontraras nuevas rutas que te permitieran conocerte más y así valorar de una manera más poderosa todo lo que el Universo tiene destinado para ti y para todos los seres que se atrevan a seguir soñando, imaginando y descargando los mejores potenciales sin importar lo que el mundo externo dicte con normas que no están diseñadas para los Dioses y Diosas que están caminando en propósito sobre esta tierra sagrada. Estás recordando que todo está dentro de ti y que las reinvenciones han tenido lugar afuera son la consecuencia natural de tenerlas dentro, ya que no puedes inventar algo que no habite en ti, ni puedes materializar algo que no eres.

En este gran regalo que te da la vida de tener una pausa, continúa explorando el universo infinito que yace en tu interior y confía en que tienes todo para vivir un tránsito armonioso mientras se recalibra ese ser de luz que quiere renacer para iluminar todo aquello que necesitaba de tu brillo para mejorar, para sanar y para cocrear aquello que hace parte de la nueva experiencia que tomará lugar y que comenzarás a explorar con tu intención en una frecuencia más elevada y en apoyo de tus grupos de afinidad que deciden tomar el tren que tiene como destino la creación de los nuevos paradigmas de lo que será la realidad colectiva que una y otra vez nos invitará a continuar recordando que somos el todo.

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